El desencanto de la transparencia

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Por Rubén Alonso

Publicado originalmente el 8 de mayo de 2017 en Milenio Jalisco.

Si usted no conoce cada una de las 32 leyes de trasparencia locales del país, la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y la Ley General, con sus respectivos artículos e incisos sobre información fundamental y específica; si usted no conoce cómo está organizada cada administración pública estatal, municipal, los poderes de los estados, incluida la federación, si no identifica a los demás sujetos obligados, de entrada no podrá ejercer su derecho de acceso a la información.

El Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia (SIPOT), ver https://goo.gl/YCkALw, que se abrió el pasado 5 de mayo para uso público forma parte de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), que además cuenta con otros: de Solicitud de Acceso a la Información (SISAI), antes Infomex, de Gestión de Medios de Impugnación y de Comunicación entre Organismos Garantes y Sujetos Obligados. El SIPOT era el más esperado, pues es para operar la transparencia activa de casi ocho mil sujetos obligados. El costo inicial fue de casi 20 millones de pesos, y para 2017 el INAI pidió otros 28.8 millones.

Con fanfarrias se anunció en su arranque que el SIPOT contaba con 48 millones 138 mil registros, lo que representaba 600 millones de datos disponibles. ¿Pero cómo acceder a ellos y usarlos si su plataforma de acceso parece más un sistema interno de empresa, de banco, que requiere conocimiento legal y administrativo, así como habilidades previas?

Poner a disposición  información pública desde la estructura y formas como está escrita la ley es una forma o puerta de acceso, pero no la única ni la más amigable. Ordenar y mostrar la información desde como se ve de afuera, en lenguaje claro, ciudadano, es otra forma, otra puerta, que obliga a los sujetos obligados a pensar y verse desde fuera hacia dentro. Incorporar un motor de búsqueda intuitivo, así como opera Google (que para cualquier persona ofrece una experiencia, aunque intencionada y condicionada, de búsqueda, localización y disposición de información); elaborar tutoriales sencillos, no para repetir lo que dice la ley, ayudaría.

De la calidad de la información habrá mucho que decir. ¿Para qué sirven 600 millones de datos inaccesibles e incomprensibles? El SIPOT, como está, genera la idea de que se hizo para cumplir con plazos  y la percepción de opacidad general. Si quieres desinformar, atáscalos con datos basura. Espero que sea más un error soberbio, que una intención.

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