Monitorear la cobertura informativa de las campañas electorales ¿para qué?

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Frida Rodelo / Opinión

Monitorear la cobertura informativa de las campañas electorales ¿para qué?

Columna quincenal de Amedi Jalisco publicada en ZonaDocs. Por Dra. Frida V. Rodelo 
El derecho a la libertad de expresión de periodistas y organizaciones de medios existe en paralelo al derecho a la información de la ciudadanía. La libertad de expresión y el derecho a la información son dos caras de un mismo derecho.  Una cara es individual: derecho a expresar, a informar, a desarrollarme libremente mediante la expresión. La otra cara es social: derecho de las personas a conocer lo que otras personas dicen, a conocer otros puntos de vista, a acceder a la información, a acceder a la verdad, a acceder a información suficiente para realizar un sufragio razonado. Aquí entra la labor de la institución encargada de proveer información sobre asuntos públicos de actualidad: el periodismo. Y una herramienta para conocer cómo desempeñan su labor los medios y periodistas son los monitoreos de medios. Estos usualmente se dedican a observar, medir y comparar las coberturas informativas. En México, se hacen monitoreos de medios desde las elecciones de 1988, cuando pioneros como Pablo Arredondo y Raúl Trejo hicieron análisis del tiempo que periódicos y noticiarios dedicaron a las candidaturas presidenciales. En el libro Así se calló el sistema. Comunicación y elecciones en 1988, Pablo Arredondo reporta que Salinas concentró 83 % del tiempo aire dedicado a cobertura electoral en los telenoticiarios del momento, 24 Horas (Televisa) y Día a Día (Imevisión). Las candidaturas de oposición obtuvieron, todas juntas, únicamente 7.5 % del tiempo aire. Esta minúscula cifra se repartió entre Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional; Manuel Clouthier, del PAN; Gumersindo Magaña, del Partido Demócrata Mexicano; y Rosario Ibarra de Piedra, del Partido Revolucionario de los Trabajadoras y primera candidata presidencial en la historia del país.
Con el monitoreo, los académicos encontraron algo que se palpaba, pero que hacía falta demostrar empíricamente: la tremenda inequidad de una cobertura informativa realizada en un sistema de medios en el que el Estado influenciaba la agenda y los mensajes a través de su control de las concesiones, los recursos para comprar propaganda y otros mecanismos cuyos remanentes siguen enraizados, moldeando todavía a nuestros sistemas de medios. Observar qué tanto se cumple el principio de equidad en el tratamiento de la información sobre candidaturas de diferentes fuerzas políticas sigue siendo un objetivo importantísimo de los monitoreos, a los que se añaden nuevos pendientes. El fuerte impulso que en México y otros países de América Latina, Europa y África se ha dado a la participación política de las mujeres requiere ser acompañado por la observación, desde una perspectiva de género, del trato informativo dado a candidaturas. Lo que hemos documentado en los monitoreos de medios es que aunque haya misma cantidad de candidatas y candidatos, la distribución de los tiempos al aire para comentarles no es pareja. Hay varias explicaciones para lo anterior. Una de estas es que los partidos con más oportunidades de ganar suelen reservar las candidaturas más codiciadas y mediáticas a candidatos. Esto puede deberse a creencias machistas, a pactos, a diferencias en experiencia o a combinaciones de todas las anteriores. A las candidatas se les da menos importancia al ser menos nombradas, pero también por lo que se dice sobre ellas. Comentarios sobre la apariencia, sobre los roles domésticos y sobre la vida privada que se omitirían por irrelevantes si fueran sobre candidatos. En un informe del monitoreo publicamos un extracto en el que un conductor elogió el físico de una candidata, cuestión que provocó incomodidad y molestia, pero lo más interesante es la forma en que este caso ilustra que muchas veces las y los comunicadores sencillamente no saben cómo hablar de las candidatas, ni se plantean el cómo debido a nuestra cultura hemos normalizado un trato diferenciado: ¿entonces qué digo de ella? ¿Digo que es una persona? Bueno, pues ahora solo voy a decir que es una persona. Bueno, ese sería un comienzo: considerar a las mujeres como personas y no como objetos. Por supuesto, desde el derecho a la información, la ciudadanía requiere saber, , que las candidatas son personas, pero también sus aptitudes, la trayectoria, las credenciales, los intereses, las habilidades, las propuestas, las opiniones y la ideología de las candidatas (¡tanto como las de los candidatos!). Aquí hago un paréntesis: la perspectiva desde el derecho a la información también invita a salir del candidatocentrismo y enfocarnos, de abajo hacia arriba, en los temas que preocupan a la ciudadanía de a pie: ¿cuáles son esas preocupaciones? ¿Qué ofrecen estas personas pidiendo el voto (a veces de manera muy ridícula) respecto a estos temas? ¿Cómo se comparan las propuestas en torno a los diferentes temas? Un ejemplo de esto lo pone el propio periodismo de ZonaDocs (https://www.zonadocs.mx/2021/04/29/elecciones2021-la-apuesta-de-zonadocs/) Trato equitativo, responsabilidad, no discriminación son entonces algunos de los valores que deben orientar la cobertura informativa de los medios de comunicación y que se busca recuperar a partir de diversos indicadores en los informes de los monitoreos, los cuales pueden ser una herramienta para consumir críticamente los medios. Los informes son publicados cada semana en la página del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPC) (https://www2.iepcjalisco.org.mx/proceso-electoral-2021/?page_id=20).

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