Tormentas y purificaciones

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Por Guadalupe Morfín

Publicado originalmente en el periódico El Informador el 27 de junio de 2014.

Los aguaceros del verano han sido verdaderas tormentas de purificación en algunos casos. Y de destrucción de casas construidas ahí donde no se debía permitir o donde el drenaje falla estructuralmente. La purificación que algunas tormentas traen consigo, en el Congreso de la Unión, debe traducirse en dejar fuera de la discusión de la ley de telecomunicaciones a aquellas manos legislativas que abrigan —y ni siquiera esconden— intereses personales de negocios. Esto no se limita al lamentable caso de la diputada Carpinteyro, que podría quedar como hermana de la Caridad si se ventilaran otros tan o más descarados. Conocimiento no suple ética. Y digo lamentable caso también porque el medio que se usó para pillarla fue el de escuchas ilegales.

Por otra parte, en el mismo asunto, el Frente por la Comunicación Democrática, que tiene capítulos en varios estados de la república, ha fijado su posicionamiento sobre la legislación de Telecomunicaciones ante ambas cámaras. Es un documento amplio que respalda la iniciativa de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI) avalada por 18 senadores del PAN, PRD, PT, Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza. Fortalecería en muchos sentidos, nuestra vida en democracia, pues empareja oportunidades, respeta audiencias, frena monopolios y restituye en fin el respeto a la Constitución en ese campo, para evitar que la legislación secundaria se convierta en una contrarreforma.

En otras tormentas, más de 47 mil niños de Centroamérica y México han caído en instalaciones de la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos desde octubre pasado. Se trata de menores no acompañados. Esto no significa que acompañados estén seguros, pues pueden serlo precisamente por quienes los ponen en peligro: traficantes o polleros y tratantes de personas. Son niñas y niños víctimas de una guerra que no han elegido ni tendrían edad para hacerlo: la de la desigualdad, que los coloca en una posición vulnerable. Y la guerra de las pugnas entre grupos violentos en sus lugares de origen, que se inserta en buena medida en la gran guerra contra el narcotráfico. Este 26 de junio, fue día de Acción Global de la campaña “Apoye. No castigue”, del Consorcio Internacional sobre Política de Drogas (IDPC), cuyo enfoque para las adicciones es distinto del que pretende resolver asuntos sociales con sanciones. Pobreza y violencia en América Latina son un binomio que ha colocado a miles de niñas y niños en albergues temporales en Estados Unidos, lejos de sus padres y de su derecho a crecer en un ambiente de amor. Un desafío continental.

Pilón. Un tiempo recité de memoria algunas cuartetas del “Ánima de Sayula”, que incluían el famoso “puto”, entre hilarante y despectivo. Pero la risa no siempre basta para curar lo que se lastima. Ni en los estadios ni en las escuelas ni en las familias me gusta el término. Me resisto a pensar que no podamos ser más creativos ante los porteros contrarios. Las buenas bromas no ofenden.

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