Una coalición moral

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Por Jorge Narro Monroy

Texto leído en el acto constitutivo del Frente por la Comunicación Democrática Capítulo Jalisco realizado el 26 de mayo de 2014 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México.

No hay democracia sin ciudadanos. Parece obvio, pero no nos dimos cuenta de ello hasta hace muy poco, cuando se hizo evidente que la transición a la democracia se había quedado en alternancia en Los Pinos.

Y no hay ciudadanos si no hay participación en los asuntos públicos.

Los que se quedan en casa, en el ingenuo refugio de lo privado, son sólo ciudadanos en el sentido jurídico. La democracia se reduce a las disputas electorales (…la democracia procedimental) y la arena pública se vuelve botín de una clase política y una elite empresarial voraces y depredadoras.

Ser ciudadano –me dijo una vez, hace muchos años, Conchita Calvillo, la viuda del legendario Salvador Nava, luchador insigne por la democracia electoral y fundador del Frente Cívico Potosino—, ser ciudadano –me dijo— es conocer los propios derechos y deberes y actuar en consecuencia.

Ser ciudadano es participar, con conciencia y responsabilidad, en los asuntos públicos. Los que son nuestros. Y los que debemos hacer nuestros: no más poder al poder. Sí más poder, mucho más, al pueblo. Eso es tan viejo como la Grecia clásica: kratos (fuerza, poder) al demos (pueblo).

Pero los ciudadanos somos diferentes, diversos.

Por ello, en materia política, cuando convergen ciudadanos con diferencias legítimas, aparecen los “frentes”.

Respecto de los “frentes populares”, por ejemplo, el politólogo italiano Silvano Belligni dice que “es un tipo de alianza centrada en la unidad de acción”. Nosotros, a propósito de ése, cuyo capítulo estamos por constituir en Jalisco: el Frente por la Comunicación Democrática, podemos decir algo semejante: es el colectivo formado por la coincidencia política, en un asunto estratégico, entre los distintos. Es la unión de los políticamente diversos, así sea en un asunto y durante un tiempo, en torno a un objetivo estratégico.

En el –precisamente— “Frente”, Cívico Potosino, del doctor Nava, participaron —hacia el final de sus días— el PAN, el desaparecido PDM y el PRD…

Enhorabuena la coincidencia, la unidad aunque no sea eterna, la lucha hombro a hombro así sea en sólo un tramo del camino.

La “moral de mínimos” del filósofo estadunidense Robert Walzer, la “moral cívica” de la española Adela Cortina, está tejida de esas pocas y delgadas coincidencias, pero que están arraigadas en convicciones individuales o grupales densas, en morales de “máximos”.

Y el derecho a la información, la libertad de expresión, son asuntos no sólo políticos, son también morales.

Este Frente por la Comunicación Democrática es, también, una coalición moral.

¡Felicidades!

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